Madrugada

miércoles, 16 de abril de 2008 en 4/16/2008 07:43:00 a. m.
Miro hacia la calle...

Amanece otra vez en Santiago, el piso esta humedo, me parece raro, no ha llovido, la gente comienza a circular, el quiosco ya esta abierto, gente lee los titulares, se va, yo los miro desde lejos, los espio, me fijo en cada detalle, estan bajo mi escrutinio.. a quien engaño, desde arriba solo veo cabezas. palomas volando en manada, sí, en manada...


Que deprimente paisaje, Santiago es gris, es siempre simple y absolutamente gris, al fondo del callejón se ve una pila de cajas, basura, al lado un arbol, me gusta esa vision del arbol, solo parado entre un bosque de cemento, esta perdido, fuera de lugar, se opaca con el gris amarillento de los edificios, se opaca con la absoluta ausencia de cielo azul para contrastar su verde, se opaca porque nadie se sienta bajo su sombra. es el, si, esta vez el esta postrado bajo la sombra de enormes bestias, bestias con ventanas, puertas y gente, con maquinas fotocopiadoras, aire acondicionado, bestias que desconocen su bestialidad....

Cierro los ojos, abro la ventana y vuelo entre los edificios, veo como la gente me mira, gritan, corren se asustan y yo simplemente vuelo, toco las ojas del arbol, la copa, arrojo mani confitado sobre sus cabezas, me rio, me rio y cierro los ojos, paso sobre las micros, veloz, los semaforos en rojo, eso no cuenta porque yo estoy volando...


siento un aroma agradable, es cafe, capuchino, me sacuden el hombro.


caigo al asfalto, Santiago sigue siendo gris...


Mi sangre moja el pavimento